miércoles, 25 de mayo de 2016

Serendipia

Ya están mis libros conmigo.
Pensaba que no iba a llegar nunca el momento, y la verdad es que estoy muerta de miedo. Muerta de miedo pero llena de una alegría y una ilusión que no caben dentro de mi.
Un sueño hecho papel.

jueves, 4 de junio de 2015

Payaso triste

Laura nunca había ido a un circo y desde que en un descampado cercano a su casa habían puesto uno, no paraba de pensar en ello. Cuando iba a clase todos sus compañeros que ya habían asistido al evento lo comentaban entusiasmados, como si nunca antes se hubieran divertido tanto sus cortas vidas.Para ellos no tan cortas, para sí mismos ya eran unos expertos sobre el mundo.
Laura insistía e insistía a su madre para ir. Y su madre siempre le daba largas. Aunque eran unas largas ocultas, ya que le tenía preparada la sorpresa de que el día de su cumpleaños, que se aproximaba la llevaría sin pensarlo.
Esa mañana su madre la despertó con una pequeña tarta con un número encima “9” y le pidió que la soplara y pidiera un deseo. Acto seguido sacó la entrada del circo. Laura contentísima abrazó a su madre y se dio el lujo de saltar encima de su cama, ya que sabía que al ser su cumpleaños su madre se lo permitiría. Incluso ese día su madre se subió con ella y saltaron juntas.
Llegó el momento esperado. Entraron en la gran carpa de color rojizo y todo lo que había dentro era un mundo distinto. Las personas andaban por los aires, los animales comían y se sentaban como personas, y así infinitamente más. Entonces un payaso sonriente se colocó en el centro del escenario
y empezó a contar que un momento llegaría su mejor amigo Pitiplím y que le tenía preparadas unas sorpresas. Cuando su amigo Pitiplím llegó tenía una alargada cara triste. El primer payaso le preguntó qué le preocupada y acto seguido le pisó un pie con el gigante zapato, le echó agua en la cara de una flor y cogió un gran martillo y le dio un golpetazo en la cabeza. El público sonó un gran estruendo de carcajadas. Pintiplím lloraba y lloraba con grandes chorros de agua que le salían de los ojos. Así durante un gran rato el payaso alegre estuvo haciendo llorar a su amigo con diversos golpes y tomaduras de pelo.
Cuando salieron del circo la madre le preguntó a su hija que si lo había pasado bien. Laura no contestó, andaba cabizbaja. Así durante un buen rato.
-¿Mamá, por qué las personas somos tan crueles?
-¿ Por qué dices eso?
- No entiendo por qué el payaso alegre hacía tanto sufrir a Pitiplím, además, al principio lo presentó como su gran amigo, lo vio triste y en vez de alegrarlo estuvo hundiéndolo más y más. El pobre Pitiplím sufría y todos el público se reía a carcajadas. Hasta vi a un señor llorando de risa. Mamá, se que todo era mentira, que el martillo era de plástico y que esos zapatos no hacen daño.¿Pero y si fueran reales?- Hizo una pausa- No entiendo la necesidad y el disfrute de las personas al ver a otra sufriendo. No lo entiendo.
La madre de Laura miró adelante y no supo qué contestar.

jueves, 28 de mayo de 2015

Cuando la boca calla
y las manos hablan
la cabeza siente lo que el corazón piensa.

sábado, 23 de mayo de 2015

Gato

Malditos humanos.
Malditos humanos que piensan que esas galletitas resecas con sabor a sobras de pescado me encantan...
Malditos humanos que me obligan a hacer nuestras necesidades en un recipiente de arena, id vosotros a la playa, vereis, vereis ¡qué incomodidad!
Malditos humanos que piensan que cuando les apetezca me pueden acariar el lomo. ¡Imaginad que un gigante calvo todos los días os despierta poniendo una gran zarpa encima de vuestra espalda!
Ay, humanos, humanos, cuando aprendereis que para nosotros, vosotros, sois bichejos molestos. Aún así os quiero, os veo tan indefensos, con vuestro cuerpo sin pelo, con vuestras dos patas tan indefensas y ese poco equilibrio que os caracteriza...Algún día cuando me deis buena comida, os enseñaré a caer siempre de pie. Lo juro.

jueves, 9 de abril de 2015

jueves, 12 de marzo de 2015

Pulgar

El dedo pulgar del pie izquierdo deseaba viajar solo,pero sus cuatro hermanos menores le seguían a cada paso.

viernes, 20 de febrero de 2015

Libertad

 Ana frente a su marido:
¿Ves? Soy capaz de ponerme frente a ti sin tener miedo. Por fin he conseguido hacerlo y lo hago para decirte adiós para siempre. Me voy. Ya no voy a aguantar más tus insultos ni tus golpes. ¿Que me querías?. El amor no se mide con los moratones de una persona. Cuando salga por ese umbral seré la persona más libre del mundo. Aunque nadie lo crea será así. Ya te avisé algún día lo haré.
Me están esperando fuera. Espero que alguien te perdone, porque yo no he podido. Adiós. Por cierto, quedará mal decirlo, pero no me arrepiento de nada
Ana sale del cementerio y dos policías la meten en el coche:
Queda arrestada por el asesinato de su marido
Ana se sienta en el coche y por fin respira libertad.